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-Tecnología ultra-moderna, valor nutricional del producto fresco una vez conservado, óptima seguridad bacteriológica, autonomía y rapidez de utilización. Todo en una caja fuerte: la lata de conservas
-Aunque el riesgo cero no existe en la alimentación, la conserva enlatada limita los riesgos más que cualquier otro procedimiento de conservación.
-Las conservas en lata no tienen conservantes. Se preparan con productos frescos y no tienen más manipulación que su cocción, que permite mantener todas la propiedades del alimento sin necesidad de aditivos.
-Los productos conservados son absolutamente frescos, ya que las fábricas se encuentran junto al lugar de origen de las materias primas. Del campo a la lata, del mar a la lata.
-Los alimentos se conservan mediante la apertización, un tratamiento térmico que elimina totalmente las especies microbianas más resistentes al calor y las toxinas.
-Además, se eliminan los gases de los tejidos de los vegetales y las latas se rellenan hasta el borde, bajo chorro de vapor o bajo vacío forzado para eliminar el riesgo de oxidación.
-Control riguroso: el proceso de conservas enlatadas está sometido a más de 40 directivas europeas que regulan desde la recogida de la materia prima hasta el punto de venta.
-Además, en España existe un sistema de control de producción que es uno de los más exhaustivos del mundo: el análisis de riesgo y control de puntos críticos. |